Expresiones idiomáticas - Estar en el quinto pino
Expresiones idiomáticas
Estar en el
quinto pino
Expresiones idiomáticas
Estar en el quinto pino
Hoy como todos los viernes en “El español fuera de clase” os traemos una expresión idiomática que hasta hoy sigue vigente en España y que utilizamos para expresar que algo o alguien se encuentra muy distante: “estar en el quinto pino”.
Mi nuevo colegio está en el quinto pino.
Ya no voy a tu casa porque te has mudado al quinto pino .
Aunque su significado esta claro para cualquier español, más dudas genera la procedencia de esta expresión idiomática.
La más popular nos sitúa en el Madrid del siglo XVIII durante el reinado de Felipe V. En aquella época una de las arterias principales de Madrid era el Paseo de Recoletos. A lo largo de sus 3 kilómetros se plantaron cinco frondosos pinos separados entre sí por una considerable distancia. El primer pino estaba ubicado en la parte baja del paseo en lo que hoy sería el Paseo del Prado, mientras que el último e imponente pino se alzaba ya en las afueras de la ciudad donde hoy se encuentran los Nuevos Ministerios.
Los madrileños de aquel entonces utilizaban los pinos como puntos de referencia para sus citas. El quinto pino, el más alejado del centro de la ciudad, era en el que se reunían los enamorados para, furtivamente y lejos de miradas indiscretas, poder besarse y acariciarse, algo que en aquella época no estaba bien visto hacer en público.
Una teoría menos conocida establece que “en el quinto pino”es una adaptación de la expresión catalana “a la quinta forca” que se usa con idéntico sentido.
El antiguo sistema penal barcelonés situaba los cadalsos en los caminos que se acercaban a la ciudad para mostrar a los forasteros que allí se hacía cumplir la ley. El sistema contaba con cinco cruces de caminos, desde la plaza del Pi hasta el llamado de la Trinidad. Como las autoridades no recogían los cuerpos de los ahorcados, se fundó una cofradía en la Iglesia del Pi para dar sepultura a los ajusticiados. La horca de la Trinidad era la última y estaba especialmente lejos por lo que suponía un engorro para los cofrades tener que ir hasta allí a descolgar y enterrar los cuerpos. Con el tiempo está incomodidad de los cofrades terminó convirtiéndose en paradigma de gran y molestia distancia.


Hoy como todos los viernes en “El español fuera de clase” os traemos una expresión idiomática que hasta hoy sigue vigente en España y que utilizamos para expresar que algo o alguien se encuentra muy distante: “estar en el quinto pino”.
Mi nuevo colegio está en el quinto pino.
Ya no voy a tu casa porque te has mudado al quinto pino .
Aunque su significado esta claro para cualquier español, más dudas genera la procedencia de esta expresión idiomática.
La más popular nos sitúa en el Madrid del siglo XVIII durante el reinado de Felipe V. En aquella época una de las arterias principales de Madrid era el Paseo de Recoletos. A lo largo de sus 3 kilómetros se plantaron cinco frondosos pinos separados entre sí por una considerable distancia. El primer pino estaba ubicado en la parte baja del paseo en lo que hoy sería el Paseo del Prado, mientras que el último e imponente pino se alzaba ya en las afueras de la ciudad donde hoy se encuentran los Nuevos Ministerios.
Los madrileños de aquel entonces utilizaban los pinos como puntos de referencia para sus citas. El quinto pino, el más alejado del centro de la ciudad, era en el que se reunían los enamorados para, furtivamente y lejos de miradas indiscretas, poder besarse y acariciarse, algo que en aquella época no estaba bien visto hacer en público.
Una teoría menos conocida establece que “en el quinto pino”es una adaptación de la expresión catalana “a la quinta forca” que se usa con idéntico sentido.
El antiguo sistema penal barcelonés situaba los cadalsos en los caminos que se acercaban a la ciudad para mostrar a los forasteros que allí se hacía cumplir la ley. El sistema contaba con cinco cruces de caminos, desde la plaza del Pi hasta el llamado de la Trinidad. Como las autoridades no recogían los cuerpos de los ahorcados, se fundó una cofradía en la Iglesia del Pi para dar sepultura a los ajusticiados. La horca de la Trinidad era la última y estaba especialmente lejos por lo que suponía un engorro para los cofrades tener que ir hasta allí a descolgar y enterrar los cuerpos. Con el tiempo está incomodidad de los cofrades terminó convirtiéndose en paradigma de gran y molestia distancia.

Bibliografía:
Iglesias, Eloy. 2015. «Origen de la expresión: el quinto pino». [documento en línea: http://columnazero.com/origen-de-la-expresion-el-quinto-pino/; acceso 18 de diciembre de 2019].
De Miguel, Amando. 2008. «Orígenes de algunos dichos populares». [documento en línea: https://www.libertaddigital.com/opinion/amando-de-miguel/origenes-de-algunos-dichos-populares-46413/ ; acceso 18 de diciembre de 2019].
Fraseomanía. 2016. «Desnudando dichos y palabras». [documento en línea: https://fraseomania.blogspot.com/2016/11/en-el-quinto-pino.html; acceso 18 de diciembre de 2019].



