Sin embargo, cuando decimos ponerse las botas y entendemos la expresión como un conjunto fijo y no la suma de sus partes, lo que obtenemos es un significado figurado completamente distinto.
Mi hermana nos invitó a comer y
nos pusimos las botas.
Con tanto turismo los hoteles
se están poniendo las botas.
En estos ejemplos vemos como el significado ya no es literal. En el primero ‘ponerse las botas’ indica que se ha comido mucho, mientras que en el segundo es sinónimo de enriquecerse o sacar beneficio de algo también de forma abundante.
El origen de esta expresión se remonta al nacimiento de este tipo de calzado. Las botas originalmente eran de cuero y eran señal de que se pertenecía a la clase alta por su alto coste. Las clases más humildes se tenían que conformar con llevar otro tipo de calzado como alpargatas, sandalias o zapatos.
De esta forma, los caballeros que usaban botas eran los que mejor comían y los que mejores negocios hacían como señala el escritor Luis Montoto en su obra paremiológica “Un paquete de cartas” de 1888 cuando comenta la frase que nos ocupa: “Tomanse las botas como distintivo o señal del caballero que atesora riquezas, en oposición al zapato, calzado propio de las gentes pobres y de condición humilde”.
Espero que os haya gustado la entrada de hoy y que os pongáis las botas
durante este Carnaval, aquí en Río de Janeiro seguro que nos las ponemos.